Texto para la Vigilia presencial contra la trata 2016

Vigilia adaptada por la Comisión contra la trata de Madrid, a partir del material elaborado por el equipo de trabajo de preghieracontrotratta.org 2026 y por Ana Almarza.

    MONICIÓN DE ENTRADA

    LECTOR 1: Unidos un año más en torno a la figura de Santa Josefina Bakhita, mujer que conoció la esclavitud y hoy es un faro de esperanza, nos reunimos como comunidad mundial para orar por las personas que sufren la trata y para implorar que esta grave injusticia sea erradicada de nuestras sociedades. Desde todos los continentes y tradiciones elevamos una misma oración, conscientes de que poner fin a la trata de personas es una exigencia moral y espiritual que nos compromete a todos.

    Esta vigilia se celebra bajo el lema «La paz comienza con la dignidad: un llamamiento mundial para poner fin a la trata de personas», que nos recuerda que la verdadera paz solo es posible cuando la dignidad de cada ser humano es respetada y protegida.

    La trata de personas es una realidad dolorosa y global, presente en todos los continentes y culturas. Afecta a mujeres y hombres, niños y niñas, aunque golpea con especial dureza a mujeres y menores, a menudo migrantes o personas desplazadas a causa de los conflictos armados. Sus formas de explotación son múltiples —trabajo forzoso, explotación sexual, servidumbre, matrimonios forzados, comisión de delitos o incluso extracción de órganos—, pero todas comparten la misma herida profunda: la negación radical de la dignidad humana.

    LA LUZ QUE ATRAVIESA LOS CONTINENTES

    1.  Vela verde de la Paz – África

    LECTOR africano:

    Cada vela se enciende tomando la luz del cirio pascual para significar que nuestra luz nace de Cristo resucitado y se une a su vida, su esperanza y su fuerza para iluminar el mundo.

    Iniciamos nuestros pasos de solidaridad con la Vela de la Paz, y caminamos desde África, nuestra tierra. Somos un continente herido por la pobreza, los conflictos armados y los desplazamientos forzados, realidades que empujan a muchas de nuestras familias a situaciones de extrema vulnerabilidad.

    Con nuestra propia voz traemos ante Dios el clamor de tantas personas víctimas de la trata. Somos mujeres y niñas, jóvenes y hombres cuya dignidad ha sido gravemente dañada por la violencia, el abuso de poder y la explotación. Muchas de nosotras fuimos engañadas y engañados con falsas promesas de trabajo o educación y quedamos atrapadas en redes de trata, lejos de nuestros hogares, sin voz ni protección. Somos también niños y niñas forzados a trabajar, a combatir o a servir en condiciones inhumanas.

    Aun así, te damos gracias, Señor, porque en medio del dolor no nos has quitado la fuerza. Somos pueblos resilientes. Somos mujeres, niñas y hombres que, incluso en circunstancias muy difíciles, nos levantamos cada día con la esperanza de reconstruir una vida nueva y digna.

    Que esta Vela de la Paz recuerde al mundo que cuando nuestra dignidad es pisoteada, la paz se rompe. Pedimos al Señor que sane nuestras heridas profundas y fortalezca a quienes, en África, luchan cada día por proteger la vida y devolver la esperanza.

    CORTO SILENCIO

    LECTOR africano:
    “El Señor da fuerza a su pueblo, el Señor bendice a su pueblo con la paz.” (Sal 29,11)

    VOZ DE LA VELA VERDE:
    «Soy la Paz. Mi llama arde en medio de guerras y divisiones.
    Orad para que mi luz no se apague, y para que donde esté extinguida, vuelva a encenderse».

    LECTOR africano: Guardamos un momento de silencio
    SILENCIO corto

    2.  Vela blanca de la Fe – Europa

    LECTOR europeo:
    Encendemos la Vela de la Fe y hablamos desde Europa. Somos un continente de acogida, pero también de silencios e invisibilidades. En nuestras ciudades y campos viven muchas personas víctimas de la trata, a plena luz del día, sin ser vistas ni escuchadas.

    Son quienes llegaron huyendo de la guerra, del hambre o de la persecución, y terminaron atrapados en redes que les explotan en el trabajo forzoso, la explotación sexual o la mendicidad obligada. Viven con miedo a denunciar, atados por la dependencia, la amenaza o la falta de alternativas. Su fe y la nuestra es frágil, pero no se ha extinguido.

    Por eso pedimos, Señor, que Europa abra su corazón. Que sepamos acoger sin miedo, no solo abriendo fronteras, sino también nuestras casas, comunidades y estructuras. Que nuestra fe no sea indiferente, sino fuerza transformadora.

    Que esta vela mantenga viva nuestra confianza en que la fe puede derribar estructuras injustas y abrir caminos de dignidad, acogida y libertad.

    Lector europeo:
    “Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor:
    ‘Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti’.” (Sal 91,1-2)

    VOZ DE LA VELA BLANCA:
    «Yo soy la Fe. A menudo cuestionada y debilitada, pero nunca extinguida.
    Orad para que mi llama crezca y vuelva a iluminar los corazones».

    LECTOR europeo: Guardamos un momento de silencio

    SILENCIO corto

    3.  Vela roja del Amor – América

    LECTOR latinoamericano:
    Damos nuestros siguientes pasos con la Vela del Amor y hablamos desde América. Somos un continente marcado por profundas desigualdades, violencia y migraciones forzadas, realidades que alimentan la trata de personas.

    Somos niños y niñas a quienes nos han robado la infancia: explotados sexualmente, obligados a trabajar, a delinquir o utilizados por redes criminales. Somos mujeres y hombres captados en nuestro propio país, separados de nuestras familias o engañados con falsas promesas de protección y futuro. También somos trabajadores explotados, sin derechos ni descanso, tratados como mercancía.

    Aun así, seguimos creyendo que el amor salva. Un amor que no se queda en palabras, sino que se hace cercanía, protección y compromiso con la vida más vulnerable.

    Que esta vela nos ayude a amar con hechos y no solo con discursos, y a construir relaciones y sociedades donde nadie sea tratado como objeto.

    LECTOR latinoamericano:
    “Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.” (Sal 136,1-3)

    VOZ DE LA VELA ROJA:
    «Yo soy el Amor, herido por la indiferencia, pero aún vivo.
    Orad para que vuelva a ser el corazón del mundo y mi llama brille con fuerza».

    LECTOR latinoamericano: Guardamos un momento de silencio
    SILENCIO corto

    4.  Vela amarilla de la Justicia – Asia

    LECTOR asiático:
    Encendemos la Vela de la Justicia y hablamos desde Asia. Somos millones de personas afectadas por la trata a través del trabajo forzoso, los matrimonios impuestos y la explotación infantil.

    Trabajamos en fábricas, campos, hogares y embarcaciones en condiciones inhumanas, sin salario justo ni posibilidad de escapar. Somos mujeres y niñas obligadas a matrimonios forzados, vendidas como mercancía. La pobreza, las deudas y la demanda de mano de obra barata sostienen estas injusticias.

    Desde nuestro sufrimiento alzamos un clamor por la libertad, la equidad y el reconocimiento de nuestra dignidad. No queremos ser invisibles ni silenciados.

    Que esta vela impulse a toda la humanidad a exigir estructuras justas y a no permanecer indiferente ante el sufrimiento escondido detrás de productos y servicios cotidianos.

    Lector asiático: SALMO: Justicia y Derecho son la base de tu trono, Amor y Verdad marchan ante ti.

    VOZ DE LA VELA DE LA JUSTICIA:
    «Yo soy la Justicia, debilitada por la opresión, pero no vencida.
    Orad para que mi luz ilumine las decisiones, las leyes y el futuro de los pueblos».

    LECTOR asiático: Guardamos un momento de silencio

    SILENCIO corto

    LECTOR asiático: Juntos rezamos:

    5.  Vela azul de la Esperanza – Oceanía

    LECTOR de Oceanía:

    Nuestros últimos pasos de solidaridad los damos con la Vela de la Esperanza, y hablamos desde Oceanía. Somos comunidades migrantes, trabajadores temporales y pueblos indígenas, muchas veces invisibilizados.

    Somos personas explotadas en sectores aislados como la agricultura, la pesca o el servicio doméstico, lejos de miradas y apoyos. Vivimos situaciones de abuso marcadas por la precariedad, el aislamiento geográfico y la falta de protección legal.

    Aun así, caminamos con esperanza. Creemos que la vida puede renacer y que ningún ser humano está olvidado. Soñamos con un futuro digno, donde nuestras voces sean escuchadas y nuestra dignidad respetada.

    Que esta vela nos recuerde que incluso en el silencio y la lejanía, la luz de Dios sigue encendiéndose y abriendo caminos de vida nueva.

    Lector de Oceanía – SALMO: Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.”

    VOZ DE LA VELA DE LA ESPERANZA:
    «Yo soy la Esperanza.
    Mientras siga ardiendo, todas las demás luces pueden volver a encenderse».

    LECTOR de Oceanía: Guardamos un momento de silencio

    SILENCIO corto

    LECTOR de Oceanía: Juntos rezamos:

    MONICIÓN de Mgr. Vicente Martín (obispo auxiliar de Madrid).

    ENVÍO DE LUZ Y PAZ A LOS CUATRO PUNTOS CARDINALES

    LECTOR: Nos unimos a las víctimas que sufren en silencio y esperan libertad, y queremos que nuestra oración se transforme en conciencia y nuestro corazón en compromiso para cambiar esta realidad.

    Nos giraremos hacia los cuatro puntos cardinales para enviar desde aquí luz y paz sin fronteras, llevando justicia, dignidad y esperanza donde aún hay oscuridad.

    Con cada giro haremos un gesto sencillo: una mano sobre el corazón (el lector hace los gestos para que todos le vean), recordando que la luz y la paz nacen dentro de nosotros y reflejan nuestro compromiso personal; luego con la palma hacia arriba, la extendemos hacia esa dirección, enviando esa luz y paz al mundo, especialmente a las víctimas de la trata.

    En el silencio que sigue, escuchamos nuestro corazón y discernimos qué compromiso estamos dispuestos a asumir para actuar frente a esta realidad.

    SILENCIO

    LECTOR: Hacia el SUR (todos mirando hacia el altar) enviamos luz y paz. (el lector hace el gesto de llevarse la mano al corazón dejarla un corto momento y luego estirando la mano dice con todos).

    LECTOR: Giramos hacia el OESTE (Giro hacia el oeste y mano al corazón y luego la extendemos)

    LECTOR: Hacia el Oeste enviamos luz y paz.

    LECTOR. Giramos hacia el NORTE (Giro hacia el Norte y mano al corazón y luego la extendemos).
    Hacia el Norte enviamos luz y paz.

    LECTOR: Giramos hacia el ESTE (Giro hacia el Este, mano al corazón y luego la extendemos).
    Hacia el Este enviamos luz y paz.

    LECTOR: Giramos hacia el altar yjuntos leemos la oración a Sta. Josefina Bakhita, con quien caminamos por la dignidad y la libertad de todas las personas; que su vida, marcada por la esclavitud y transformada en servicio y entrega, nos inspire a asumir con responsabilidad nuestro compromiso personal de actuar contra la trata y la injusticia. La oración en el verso de la estampa nos guiará en este momento de encuentro y compromiso.

    LECTOR: Que la luz y la paz de esta vigilia nos impulse a actuar, protegiendo la dignidad y la libertad de todos. Que Sta. Bakhita nos guíe a llevar esperanza, justicia y consuelo donde haya oscuridad, convirtiendo nuestra oración en acción.
    Acogemos la bendición final.

    BENDICIÓN FINAL: Mgr. Vicente Martín Muñoz

    CANTO (mientras empiezan a salir los fieles)

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