La Eucaristía Jubilar contra la Trata de Personas celebrada el 26 de octubre en la catedral de Nuestra Señora de la Almudena de Madrid, fue un momento de profunda oración, comunión y compromiso. En ella hemos puesto ante el Señor el sufrimiento de tantas personas que hoy siguen siendo víctimas de explotación, engaño y violencia. Hemos recordado que cada vida es sagrada y que ninguna persona puede ser tratada como mercancía.
Durante la celebración hemos renovado nuestra llamada a ser comunidades capaces de mirar, escuchar y acompañar; comunidades que no cierran los ojos ante el dolor, sino que se convierten en espacios seguros para quienes viven situaciones de vulnerabilidad.
La liturgia nos ha invitado a reconocer el rostro de Cristo en cada persona herida por la trata y a mantener viva la esperanza de que la libertad es posible. También hemos pedido la fuerza del Espíritu para seguir construyendo caminos de prevención, protección y denuncia, junto a todas las entidades y personas comprometidas en esta misión.
Como Comisión contra la Trata de Personas, reafirmamos nuestro deseo de caminar al lado de quienes sufren, de formar y sensibilizar a nuestras comunidades, y de colaborar con todos los que trabajan por un mundo en el que ninguna persona sea esclavizada.
Te invitamos a seguir orando, formándote y sumándote a esta misión de justicia, compasión y liberación.
