
«Eres mía: he pagado mucho por ti y vas a trabajar de prostituta»
Publicado previmente en la web de la Conferencia Episcopal
Publicado originalmente el 04 / 03 / 2025
La Conferencia Episcopal Española centra en la trata de personas la acción social del Jubileo.
Hablamos con una superviviente y con las entidades de Iglesia que acompañan a las víctimas de la esclavitud moderna
REVISTA ECCLESIA:
Margarita Margarita es el nombre que yo usaba en el club». Todo empezó por la falta de dinero y oportunidades en un país, Venezuela, marcado por la violencia política y la coerción de los derechos fundamentales de la población. Un buen día, un amigo de su familia le ofreció venir a España a trabajar. «Sentí que me había tocado la lotería. “¡Se acabó la vida de pobre!”, pensé», reconoce a ECCLESIA. «Pero lo que empezaba era el infierno», agrega. Después de tres días de viaje junto a otras mujeres, fue entregada a un hombre en Castellón, donde le usurparon el pasaporte y su dinero. «Pedí explicaciones y la respuesta fue: “Ahora eres mía. He pagado un montón de dinero por ti y vas a trabajar de prostituta”». Fue un golpe mortal: «Había oído que esas cosas ocurrían, pero no podía creer que me pasara a mí; y menos que un buen amigo pudiera hacerme esto». Se puso muy nerviosa y empezó a gritar que no lo haría ni muerta: «Me calmó con un puñetazo en la cara y luego me amenazó con atacar a mi familia, a la que conocía por mi “amigo”».
«El perfil de una víctima de trata para explotación sexual es el de mujer migrante sin documentación, en situación de vulnerabilidad y con dependencias familiares», explica Cristina Ramírez, responsable del Programa de Trata de las Hermanas Oblatas para la provincia Europa. «Normalmente, vienen de países con inestabilidad, de situaciones en las que hay bastantes dificultades económicas y políticas», añade Consuelo Rojo, delegada de Acción Apostólica de las Religiosas Adoratrices. «Suelen venir de bastante violencia, que puede ser, incluso, estructural, siendo mujeres que viven en vulnerabilidad, y por ello más fáciles de captar», prosigue. «Últimamente, nos estamos encontrando muchos casos de mujeres de Colombia, sobre todo, Venezuela, Perú, Brasil…, incluso este último año hemos atendido a varias mujeres de Nepal», revela.
