Agani, filipino llevado a Italia con engaños. Víctima de trata laboral hoy trabaja para prevenir la trata

Un trabajador lleva una carga pesada sobre sus hombros. Una gran sombra ja oscura (símbolo del mal) le envuelve. 
Dibujo de Susan Daily, IBVM
Un trabajador lleva una carga pesada sobre sus hombros. Una gran sombra ja oscura (símbolo del mal) le envuelve. Dibujo de Susan Daily, IBVM

Soy Agani, de Filipinas. Trabajaba en la construcción y acepté una oferta de trabajo en Italia de un hombre en quien confiaba. Pero al llegar a Roma descubrí que era una trampa.

La persona que me esperaba me quitó el pasaporte, me dijo que les debía 12.000€ y me obligó a trabajar 12 horas al día, 7 días a la semana en una residencia de ancianos, a pesar de que no hablaba italiano. Me ofreció un local sin agua, en el que dormíamos 4 personas… Me daba 300€ al mes para comer, alojarme, ropa y transporte. Con ese dinero no podía pagar el metro, ni comprar carne y casi nunca verdura… Cuando salía de la residencia tenía miedo que la policía me detuviera…

En la residencia conocí a Noelia, una joven filipina. Al principio tenía miedo de que me espiara, pero al ver que trabajaba 7 días a la semana comprendí que era otra víctima y comenzamos a hablar. Ambos sufríamos amenazas constantes.

Una vecina denunció nuestra situación y, tras año y medio de explotación, la policía nos rescató. Hoy estamos casados y compartimos nuestra historia para prevenir la trata laboral y ayudar a otros.

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