
Soy Praise. Me engañaron en Benin City (Nigeria) con una beca para estudiar en España, pero al llegar me obligaron a prostituirme en condiciones muy difíciles. Me dijeron que tenía una deuda de 40.000€ por el viaje y los documentos, que mi madame guardaba. No sabía español, y solo podía ir pagando mi deuda prostituyéndome donde ella me indicaba… Tenía miedo del “jujú”, el juramento hecho en mi país ante los antepasados que tenía poder para perjudicarme a mí y a mi familia si no cumplía lo que había prometido: obedecer a la madame y pagarle toda la deuda que aumentaba con la renta de la habitación que mi madame me buscó y que compartía con otras dos mujeres.
Tras 15 meses de abusos, durante un registro policial vencí mi miedo a ser deportada y denuncié a mis traficantes.
La policía me llevó a una casa de acogida, donde reconstruí mi vida. Estudié auxiliar sanitaria, me casé y tengo dos hijos.
Aunque las cicatrices persisten, transformé mi dolor en compromiso: luchar por un futuro mejor y defender a otras mujeres víctimas de trata.
