Soy María, madre y superviviente de la trata de personas.

Soy María, una madre y una superviviente de la trata de personas.

Una gran persona en rojo oscu, aplasta con sus manos a una víctima. Dibujo de Susan Daily, IBVM.
Una gran persona en rojo oscuro, aplasta con sus manos a una víctima. Dibujo de Susan Daily, IBVM.

Soy María, una madre y una superviviente de la trata de personas. Hace 20 años, tuve la bendición de encontrarme con las hermanas: ellas me ayudaron a encontrar mi salvación. Fue un camino largo y muy difícil, porque cambiar de vida cuesta muchísimo, alejarse de situaciones de prostitución, drogas y violencia es casi imposible lograrlo uno solo.

Sin embargo, todo cambió cuando recibí palabras de ánimo, miradas de cariño y gestos de acogida, que me permitieron encontrar y creer en Jesús. Él me dio la capacidad de creer en mí misma, de amar mi vida y estar agradecida por la oportunidad que tengo de estar aún con vida.

Después de acoger la vida, germinó en mí la esperanza y surgieron sus frutos; actualmente soy una mujer que se esfuerza y lucha por los derechos de las mujeres, por las que no tiene voz y por las que ya no están con nosotros. A ellas siempre les digo: Nunca bajen los brazos, y siempre pídanle a Jesús diciendo: “Señor, nunca me dejes volver atrás.

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