Samira de Costa de Marfil a Túnez donde hoy tiene un negocio de cabras

Una persona muy grande cubre con sus manos, la cara de una mujer, presentando como los traficantes impiden ver la realidad a las víctimas. Dibujo de Susan Daily, IBVM.
Una persona muy grande cubre con sus manos, la cara de una mujer, presentando como los traficantes impiden ver la realidad a las víctimas. Dibujo de Susan Daily, IBVM.

Me llamo Samira y mi historia es la siguiente: fui madre muy joven y me quedé sola al cuidado de mi bebé. Desesperada por dar a mi hija un futuro mejor, tomé la difícil decisión de embarcarme en un peligroso viaje a Túnez. Como muchas de las mujeres presentes en el barco, llevaba a mi recién nacida en los brazos confiando en que nuestros hijos nos traerían bendición y protección. Al llegar nos recibieron ofreciéndonos ayuda y cuidados. No fue fácil, pero ya no estábamos solos.

En Túnez encontré el apoyo de las hermanas y hermanos de Talitha Kum, que me ayudaron a reconstruir mi vida. Me formaron para trabajar en la agricultura y puse en marcha un pequeño negocio de cabras y ovejas. Hoy estoy felizmente casada y tengo dos hijos. Siempre estaré agradecida a Talitha Kum por haberme ayudado a empezar de nuevo con dignidad y esperanza.

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