Ajay, de India

«A los 15 años fuí secuestrado en un parque infantil.»

Pasaba una noche por un parque infantil de la ciudad cuando fuí secuestrado y vendido a un rico agricultor de caña de azúcar, lejos de mi hogar. Desde la mañana siguiente, y hasta que logré escapar un año después, soporté trabajos agotadores limpiando establos y procesando caña de azúcar. Me obligaban a trabajar, me daban poca comida y menos descanso. Perdí un dedo cortando caña, pero tuve que continuar trabajando con mi vendaje. Escapar nos parecía inconcebible a todos los niños que compartíamos el trabajo. Un día mi dueño me envió a hacer un recado.

Aproveché la oportunidad para huir y comencé el largo viaje de regreso a casa. Mi familia celebró mi regreso—un año después de su secuestro—y, aunque pidieron a la policía que investigara lo sucedido, la policía no hizo nada y aún hoy muchos niños siguen siendo explotados en granjas de caña de azúcar y en otros lugares.

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