
«Creí que iba a trabajar, pero me convirtieron en esclavo.»
Un primo me habló de un trabajo en una mina de oro en el Amazonas y me dijo que me pagarían con oro. Tenía 16 años cuando me fui de casa con la esperanza de mejorar mi vida, pero al llegar, descubrí que había sido vendido al dueño de la mina.
Trabajé meses bajo condiciones inhumanas, contraje malaria y casi muero. Después de ocho meses, logré pagar mi deuda y regresar a casa, pero aún cargo las cicatrices físicas y emocionales de esa experiencia.
