
«Creí que el amor era real, pero era una trampa.»
Después de un año con mi novio, decidimos mudarnos juntos a Inglaterra. Él organizó todo, incluso el alojamiento. Dejé mi trabajo y a mi familia en Rumanía, ilusionada con un nuevo comienzo. Pero al llegar a Manchester, todo cambió.
Él y un amigo me obligaron a prostituirme. Crearonun perfil en una página web para adultos y me vendían a los clientes. Se quedaban con todo mi dinero y se volvieron violentos cuando intenté resistirme. Ahora estoy a salvo y cuento mi historia para que ninguna otra mujer pase por lo mismo.
