
Fatumatu vivía en un pueblo de Edo en Nigeria. A los 16 años sus padres la casaron con un hombre 20 años mayor que ella, para proporcionarle estabilidad económica. Su esposo la llevó a Lagos, donde la trataba como una esclava doméstica. La vendió a una red de traficantes que la llevaron a Francia donde la obligaron a prostituirse en el Bosque de Vincennes, en Paris. Vivía con miedo constante, pues la madame (la proxeneta) la controlaba a través de otras mujeres como ella.
Tras años de abuso, fue rescatada por la policía que la puso en manos de la organización “Aux captifs la libération”. Fatumatu recibió apoyo psicológico, económico y formación para reintegrarse en la sociedad francesa. Hoy hace la limpieza en un hotel y piensa casarse dentro de unos meses y comenzar una familia.
